Pódcast de Xarxanet con la participación de PDA Bullying, Salut i Educació Emocional (SEER) y la Fundació Pere Tarrés, que aborda el acoso entre iguales y el ciberbullying desde una mirada preventiva, comunitaria y socioeducativa.
Xarxanet estrena el segundo episodio del pódcast Xarxerrem, dedicado al acoso escolar y al ciberbullying, con una mirada comunitaria sobre los retos actuales de la convivencia en entornos educativos, socioeducativos, digitales y de ocio. Conducido por Alba Montclús y Marta Catena, el programa combina entrevista y tertulia para profundizar en la prevención, la detección y la actuación ante las violencias entre iguales.
El programa cuenta con la participación de Anna Xapellí, criminóloga y referente de la línea de actuación de PDA Bullying, que aporta una mirada especializada sobre las violencias digitales, la detección de señales de alerta y la importancia de actuar sin revictimizar.
Durante la conversación, se abordan elementos clave para comprender el ciberbullying, como la permanencia del contenido digital, la exposición pública, la revictimización y la necesidad de acompañar tanto a la persona que recibe la violencia como al grupo y a las personas que ejercen el daño.
El episodio también cuenta con la participación de Salut i Educació Emocional (SEER), entidad gestora de la Plataforma PDA Bullying, a través de la intervención de Marina Bircollé, que profundiza en la importancia de la educación emocional, la observación preventiva y el cuidado del bienestar del grupo.
La tertulia se completa con Aïda Magrans, de la Fundació Pere Tarrés, que aporta la mirada del ocio educativo y destaca el papel de los equipos de monitoraje, la supervisión de los espacios menos visibles y la construcción de normativas de convivencia claras y compartidas.
A lo largo del episodio se abordan conceptos clave para comprender el acoso entre iguales y el ciberbullying, diferenciándolos de un conflicto puntual y situándolos como dinámicas de maltrato sostenidas por el abuso de poder, el impacto psicológico y la distribución de roles dentro del grupo.
En el caso de la violencia digital, se profundiza en elementos específicos como la permanencia de los contenidos, la dificultad de controlar su difusión, la sobreexposición y la revictimización, factores que pueden mantener el daño más allá del momento en que se produce la acción. También se aborda la detección de señales de alerta en la persona que recibe la violencia, como cambios en el comportamiento, en la comunicación, en las relaciones o en el uso de pantallas.
Al mismo tiempo, se remarca que poner el foco únicamente en estos indicadores puede resultar limitador e, incluso, revictimizador si la respuesta queda centrada solo en el cambio de conducta de la persona afectada. Por ello, el pódcast plantea la necesidad de observar el conjunto del grupo y de atender todos los roles implicados.
En este punto, se destaca la importancia de separar a la persona en rol de agresor de la conducta para evitar el etiquetaje y favorecer procesos de conciencia del daño, responsabilización y reparación. También se recogen orientaciones para las familias, como generar espacios de confianza, hablar de límites, consentimiento e intimidad digital, y apoyarse en la escuela y en los equipos profesionales ante cualquier sospecha o situación de malestar.
La tertulia amplía esta mirada desde el ocio y la educación emocional, aportando criterios para prevenir y detectar el acoso en espacios socioeducativos más allá del aula. Se tratan elementos que pueden sostener entornos protectores, como la cohesión grupal, la presencia de adultos accesibles y formados, las actividades cooperativas y las normas de convivencia compartidas.
También se introduce la observación preventiva del bienestar del grupo y el uso de niveles de alerta para valorar cuándo es necesario actuar, especialmente ante sospechas, rumores o indicios todavía no confirmados. Finalmente, se presta atención a los espacios donde la violencia puede quedar menos visible, como lavabos, trayectos, vestuarios o grupos de mensajería, y al valor de las personas que rompen el silencio, entendiendo esta comunicación como un indicador que requiere escucha, cuidado y acompañamiento adulto.
Desde la perspectiva PDA, el recurso refuerza la necesidad de una respuesta coordinada entre escuela, familias, ocio, acción social, salud y otros agentes del territorio. Esta respuesta implica acompañar al grupo con el objetivo de detener la situación, proteger, activar a las personas que pueden ayudar y generar condiciones para reparar el daño y restaurar las relaciones.
Una conversación útil para familias, profesionales y entidades que quieren comprender mejor el acoso entre iguales y el ciberbullying, y avanzar hacia entornos más seguros, cuidadores y libres de violencia.