Un hijo: detectar y acompañar el malestar infantil.

"Un hijo" es una película, que se estrena en cines el 15 de mayo de 2026, pone en valor la observación continuada en los contextos educativos y la necesidad de mirar más allá de los hechos para comprender qué sienten, qué piensan y qué necesitan los infantes y adolescentes.

 

Crítica de "Un hijo" a Contraste.info

Un hijo, dirigida por Nacho La Casa y basada en la novela homónima de Alejandro Palomas, es una película que pone el foco en la mirada adulta frente al malestar infantil y el papel clave que pueden tener los contextos educativos como espacios de observación, escucha y protección.

La historia gira en torno a Guille (Ian Cortegoso), un niño de 8 años que acaba de llegar a una nueva escuela. Aunque se muestra como un niño aparentemente feliz, imaginativo y lleno de fantasía, algunas señales hacen intuir que detrás de esa apariencia hay un sufrimiento que todavía no puede expresar con palabras. María (Macarena García) es una psicóloga escolar que empieza a observarlo con atención y a interpretar aquello que Guille comunica a través de sus dibujos, sus silencios, sus actitudes y la forma en que se relaciona con el entorno. En este proceso también tiene un papel relevante Manuel, el padre de Guille (Hugo Silva), que forma parte de una historia marcada por las dificultades de entender y sostener aquello que el niño está viviendo.

A partir de esta trama, la película construye una historia sensible e intensa que nos acerca a diferentes miradas: la de la escuela, la de la psicóloga escolar, la del profesorado, la del padre y la del propio niño. Cada rol permite entender una parte de lo que está ocurriendo y muestra cómo, ante el sufrimiento infantil, no siempre basta con observar los hechos visibles, sino que es necesario ir más allá y preguntarse qué siente el niño, qué piensa, qué necesita y cómo todo ello modula sus actos.

Desde PDA Bullying tuvimos la oportunidad de asistir al preestreno de Un hijo y la recomendamos mucho como propuesta para profesionales del ámbito educativo, social, comunitario y del ocio educativo. Es una película que atrapa desde todos los roles y que abre una reflexión muy necesaria sobre la detección, el acompañamiento y la responsabilidad adulta ante los indicadores de malestar.

En este sentido, Un hijo conecta especialmente con la importancia de la observación continuada en los contextos educativos. Detectar no es solo identificar una situación concreta o reaccionar ante unos hechos evidentes, sino sostener una mirada atenta en el tiempo, capaz de reconocer cambios, leer señales indirectas y generar espacios de confianza para que los niños y niñas puedan expresarse.

La película también nos recuerda que el comportamiento de los niños, niñas y adolescentes a menudo es una forma de expresión. Por eso, ante una actitud, una reacción o una conducta que nos llama la atención, es importante no quedarnos solo en aquello que hacen, sino poder preguntarnos qué hay detrás: qué están sintiendo, qué están pensando, qué están intentando comunicar y qué acompañamiento necesitan.

Un hijo es, en definitiva, una obra sensible y muy recomendable para reflexionar sobre el papel de los contextos educativos como entornos protectores. Una película que nos recuerda que acompañar a los niños, niñas y adolescentes implica mirar más allá de sus actos, escuchar aquello que quizá todavía no saben decir y activar una respuesta adulta cuidadosa, coordinada y protectora.