Estudio "Infancia, adolescencia y bienestar digital" (UNICEF)

En el informe "Infancia, adolescencia y bienestar digital", publicado en 2026 por UNICEF España, la Universidad de Santiago de Compostela, el Consejo General de Ingeniería Informática y la Entidad Pública Empresarial Red.es, se hace un análisis desde la perspectiva de la salud, la convivencia y la responsabilidad social. El 12 de junio de 2026 tuvo lugar al Palau Macaya la presentación de los resultados en Cataluña. Al mismo tiempo, se activó la campaña "Algoritmo seguro ya", que consiste en una recogida de firmas para llevarla al Mobile World Congress.

Espacio web del informe de resultados del estudio

También hay disponibles informes parciales de determinadas CCAA como:

El objetivo del estudio es comprender la vida de niñas, niños y adolescentes en los entornos digitales, a través de tres informes que recogen la voz de familias, docentes y de casi 100.000 menores.

Comprender la relación de las nuevas generaciones con el entorno digital desde una mirada integral supone reconocer la importancia que tiene en su desarrollo a diferentes niveles. Los datos hablan de una acción conjunta de la sociedad: familias, colegio, industria, gobierno, sin olvidar la participación de los chicos y las chicas.

 

Vídeo de la campaña "Algoritmo seguro ya":

Con la campaña se quiere conseguir:

1. Asegurar que los algoritmos no fomenten el consumo de contenidos en línea perjudiciales para la salud física o mental.
2. Reducir y limitar la adicción a las pantallas provocada por la scroll infinito, el autoplay y el diseño de las aplicaciones.
3. Proteger la privacidad y la intimidad de niños y adolescentes en el mundo digital.
4. Garantizar la verificación de la edad y la generación de contenidos adecuados.
5. Exigir que asuman la responsabilidad al diseñar sus productos y servicios.

 

Conclusiones del informe en relación con el ciberbullying y las violencias digitales

A pesar de los avances en el uso responsable y la reducción de algunos riesgos en línea -como el descenso del ‘sexting’, el contacto con desconocidos o el uso del móvil en clase-, la generación hiperconectada sigue al límite: aumentan la ansiedad y la violencia digital.

La convivencia digital se ha convertido en uno de los grandes retos educativos y sociales de nuestro tiempo. El nuevo estudio Infancia, adolescencia y bienestar digital elaborado por UNICEF España, la Universidad de Santiago de Compostela, Red.es y el Consejo General de Ingeniería Informática muestra una realidad preocupante: el ciberacoso continúa siendo uno de los principales problemas que afectan al bienestar de niños, niñas y adolescentes.

El ciberacoso preocupa a alumnado, familias y profesorado

Una de las conclusiones más llamativas del estudio es que el ciberacoso aparece de forma recurrente entre las principales preocupaciones de todos los grupos consultados.

Los propios adolescentes identifican el acoso y el ciberacoso como uno de los principales riesgos asociados al uso de las redes sociales. Reconocen que el acceso cada vez más temprano a los teléfonos móviles facilita que muchos conflictos se trasladen al entorno digital y que algunos compañeros se atrevan a hacer a través de una pantalla cosas que difícilmente harían cara a cara.
Las familias sitúan el ciberacoso y la difusión no consentida de imágenes entre sus principales temores. Muchas expresan preocupación por la dificultad para supervisar lo que ocurre en redes sociales y aplicaciones de mensajería, especialmente cuando los dispositivos se utilizan de forma privada y sin acompañamiento adulto.
Por su parte, el profesorado considera que el ciberacoso es uno de los temas que más interés y preocupación genera actualmente en los centros educativos. En el estudio cuantitativo, el 94,6% de los docentes señala los problemas de convivencia escolar —incluyendo el acoso y el ciberacoso— entre los asuntos que más les preocupan.

Más víctimas en la escuela y también en Internet

Los datos muestran que la victimización escolar continúa siendo elevada. El 25% del alumnado presenta indicadores de victimización escolar y el 8,3% de cibervictimización.

Además, aunque la cibervictimización ha descendido ligeramente respecto al estudio de 2021, el problema sigue afectando a miles de menores. El informe señala que el 1,5% del alumnado afirma estar sufriendo ciberacoso en la actualidad y el 10,2% asegura haberlo sufrido en algún momento de su vida.

Un dato especialmente relevante es que la victimización escolar ha aumentado de forma significativa en la ESO desde 2021, pasando del 19,9% al 27,2%.

El impacto sobre la salud mental es evidente

El estudio confirma una relación clara entre las experiencias de acoso y ciberacoso y el bienestar emocional.

Los adolescentes que sufren victimización escolar presentan niveles de malestar emocional casi cuatro veces superiores a los de quienes no la sufren y una peor calidad de vida. De forma similar, quienes padecen cibervictimización muestran más dificultades emocionales y peor bienestar general.

Las personas expertas entrevistadas alertan además de que las redes sociales pueden aumentar la vulnerabilidad emocional, especialmente cuando favorecen dinámicas de comparación constante, validación social y exposición pública.

El móvil amplifica los conflictos

Uno de los hallazgos más repetidos en los grupos focales es que los dispositivos móviles no generan por sí solos los conflictos, pero sí los amplifican.

Los docentes señalan que situaciones que antes quedaban limitadas a pequeños grupos ahora pueden difundirse rápidamente, quedar registradas y prolongar su impacto en el tiempo. También destacan que muchos problemas de convivencia escolar tienen hoy una dimensión digital asociada.

Las personas expertas coinciden en que la hiperconectividad, la ausencia de supervisión y la normalización de determinadas formas de violencia verbal en redes sociales están modificando la forma en que los adolescentes se relacionan entre sí.

La prevención sigue siendo la clave

Existe un consenso prácticamente unánime entre adolescentes, familias, profesorado y expertos: la respuesta no puede limitarse a prohibir dispositivos.

El estudio insiste en la necesidad de:

  • Formar a familias y docentes en acompañamiento digital.
  • Trabajar la alfabetización mediática y el pensamiento crítico desde edades tempranas.
  • Mejorar la coordinación entre escuela y familia.
  • Crear espacios de confianza donde los menores puedan pedir ayuda.
  • Promover una ciudadanía digital basada en el respeto, la empatía y la responsabilidad.

Una conclusión clara

El ciberbullying no es un problema aislado ni exclusivamente tecnológico. Está profundamente conectado con la convivencia, la salud mental, la educación emocional y la forma en que acompañamos a niños y adolescentes en su vida digital.

La buena noticia es que el estudio también muestra que la prevención funciona cuando existe implicación conjunta de familias, centros educativos, profesionales y administraciones. La protección frente al ciberacoso comienza mucho antes de que aparezca el primer mensaje ofensivo: empieza construyendo relaciones saludables, pensamiento crítico y una cultura digital basada en el respeto.

 

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