PDA Bullying participa en la Jornada de Prácticas de Blanquerna sobre salud digital en el ámbito profesional

Nos sumamos a la reflexión universitaria como mentores de prácticas para abordar el impacto de las pantallas en el bienestar profesional y educativo.

 

El pasado 23 de febrero participamos en la Jornada de Prácticas de la Facultad de Psicología, Ciencias de la Educación y del Deporte de Blanquerna (Universidad Ramon Llull), un encuentro pensado para conectar a la universidad con las entidades colaboradoras que acogen a estudiantes en prácticas.

El encuentro se centró en la salud digital en el ámbito profesional, un tema que invita a reflexionar sobre la creciente presencia de la tecnología en la vida cotidiana y sobre su impacto en la forma en que trabajamos, nos informamos y nos relacionamos.

El acto comenzó con la bienvenida institucional a cargo del decano de la facultad, Dr. Marc Franco, y de la vicedecana académica de Grados e Innovación, Dra. Montserrat Prat, quienes destacaron la importancia de las entidades colaboradoras en el proceso formativo del estudiantado y la necesidad de mantener espacios de diálogo entre la universidad y la práctica profesional.

A continuación, se dio paso a diferentes ponencias y espacios de reflexión centrados en el impacto de la tecnología digital en el bienestar y en la práctica profesional. A través de las intervenciones de los expertos, se abordaron cuestiones relacionadas con el uso de las pantallas, sus efectos en el funcionamiento del cerebro y la necesidad de promover una relación más consciente y equilibrada con las herramientas digitales.

¿Qué le hacen las pantallas al cerebro? Uso y abuso de la tecnología digital

La primera ponencia estuvo a cargo del Dr. David Bueno, profesor e investigador de la Sección de Genética Biomédica, Evolutiva y del Desarrollo de la Universidad de Barcelona y fundador de la Cátedra de Neuroeducación.

Bueno destacó que el cerebro humano es un órgano altamente plástico y social, que se construye a partir de la experiencia y de la interacción con el entorno. En este sentido, advirtió que el principal riesgo de las pantallas no es la tecnología en sí misma, sino el hecho de que puedan sustituir experiencias esenciales para el desarrollo, como la conversación presencial, el contacto visual, el juego físico o la interacción social directa.

El profesor también alertó de que el uso excesivo de dispositivos digitales puede fragmentar la capacidad de atención y dificultar el pensamiento reflexivo, ya que la rapidez y la inmediatez del mundo digital pueden generar estrés y afectar a las funciones ejecutivas del cerebro, responsables de procesos como la planificación, la toma de decisiones o la gestión emocional.

Asimismo, remarcó la importancia de diferenciar entre un uso razonable y un abuso de las pantallas, una distinción que no depende únicamente del tiempo de exposición, sino también de factores como la edad, el contexto o las actividades que se dejan de realizar mientras se utiliza la tecnología.

En este sentido, explicó que los umbrales orientativos de uso recreativo de pantallas (el uso destinado al ocio y no a actividades educativas como buscar información, estudiar o aprender) pueden variar según los hábitos, el entorno y las actividades que realizan los niños, niñas y adolescentes.

No obstante, pueden establecerse algunas orientaciones generales:

  • Hasta los 5-6 años: se recomienda evitar el uso de tecnología digital para el aprendizaje o el ocio, ya que en esta etapa el cerebro necesita principalmente sensorialidad y contacto humano directo para desarrollarse.

  • Segunda infancia: hasta 30 minutos diarios de uso lúdico se considera razonable; entre 30 minutos y una hora puede variar según cada niño o niña, pero más de una hora ya se considera un abuso, ya que resta tiempo a otras experiencias esenciales.

  • Adolescencia: hasta una hora diaria de uso recreativo puede considerarse razonable; entre una y dos horas es un umbral variable, mientras que más de dos horas diarias se considera un abuso.

Finalmente, el Dr. Bueno destacó la responsabilidad de los adultos como referentes de imitación, ya que los hábitos digitales de niños, niñas y adolescentes tienden a reproducir los modelos de uso que observan en su entorno cotidiano.

Taller participativo: Empantallados positivamente

La segunda ponencia estuvo a cargo del Dr. Antoni Baena, doctor en investigación psicológica por la Universidad Ramon Llull, director del máster universitario en Salud Digital y miembro del grupo de investigación eHealth Lab de la UOC.

La sesión tuvo un formato interactivo, en el que la charla se fue construyendo a partir de las respuestas del público a un cuestionario anónimo, cuyos resultados se proyectaban en directo en la pantalla y determinaban los temas de debate que se iban abordando durante la ponencia.

Durante su intervención, Baena cuestionó algunos de los discursos alarmistas sobre el uso de las pantallas y defendió la necesidad de abordar este fenómeno desde la evidencia científica. Según explicó, el uso problemático de internet en España se sitúa en torno al 3,7%, una cifra baja y estable, y a menudo lo que se percibe como adicción está relacionado con la falta de competencias digitales o de supervisión adulta. En este sentido, remarcó que el tiempo de pantalla, por sí solo, no es el factor determinante, sino la calidad del uso que se hace de la tecnología y el contexto en el que se produce.

El ponente también abordó el papel de los videojuegos y las redes sociales, señalando que la gran mayoría de jóvenes hacen un uso normalizado de estas herramientas y que su impacto en la salud mental es menor en comparación con otros factores como la familia, el entorno social o la escuela. Aun así, destacó la importancia de fomentar una mirada crítica hacia los contenidos digitales y de vigilar determinadas dinámicas de monetización en los videojuegos.

El experto defendió especialmente la necesidad de pasar de la prohibición al acompañamiento educativo en la relación con la tecnología. En este sentido, compartió diversas recomendaciones para promover un uso saludable de las herramientas digitales:

  • Introducir la tecnología de manera acompañada y progresiva, en lugar de prohibirla hasta edades avanzadas, para poder guiar a los niños y niñas en su uso.

  • Establecer contratos de uso entre padres e hijos, con normas claras y positivas sobre el uso de los dispositivos.

  • Supervisar contenidos e interacciones, manteniendo un papel activo de las familias e implicándose también en los videojuegos o actividades digitales que consumen los menores.

  • Crear hábitos digitales saludables, como evitar pantallas en la habitación durante la noche, gestionar las notificaciones para reducir interrupciones y establecer momentos libres de tecnología, como durante las comidas.

  • Fomentar las competencias digitales, el pensamiento crítico ante la información que circula en la red y la conciencia sobre la privacidad y la huella digital.

En definitiva, la ponencia concluyó que la tecnología no debe entenderse como un enemigo en sí mismo, sino como una herramienta que requiere educación, criterio y acompañamiento tanto por parte de las familias como de los profesionales del ámbito educativo.

Conclusiones

El encuentro finalizó con un acto de clausura, que sirvió para recoger las principales ideas compartidas a lo largo de la jornada y poner en valor la importancia de seguir generando espacios de diálogo entre la universidad y las entidades colaboradoras que acogen a estudiantes en prácticas.Entre las conclusiones más relevantes destacadas durante la sesión, sobresalen:

  • La tecnología no es el problema en sí mismo, sino el uso que se hace de ella y las experiencias que puede llegar a sustituir en el desarrollo de niños, niñas y adolescentes.
  • La calidad del uso digital es más relevante que el tiempo de pantalla, ya que su impacto depende del contexto, de las actividades que se realizan y del grado de supervisión adulta.
  • El papel de las familias y de los adultos referentes es clave, tanto en el acompañamiento como en el ejemplo que ofrecen con sus propios hábitos digitales.
  • La educación en competencias digitales y pensamiento crítico es esencial para promover un uso responsable, seguro y saludable de la tecnología.

Así, la jornada puso de manifiesto la necesidad de afrontar los retos de la digitalización desde una mirada educativa, crítica y compartida entre profesionales, familias e instituciones.